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Situada en el pueblo Vilariño a 6 Km de la capital ourensana, podemos acceder a ella a través de la C-546 o bien a través de la N-120 cogiendo el desvío que se encuentra a la altura del pueblo de Melias.

Lo más destacable de esta parroquia, es su puerta donde encontramos una inscripción que nos habla del año de su construcción, su espadaña y su cruz renacentista que sale en procesión durante las fiestas patronales acompañando a las imágenes de Santa Cristina y Santa Mariña, patronas de la parroquia.

Hay una leyenda legendaria sobre este pueblo, que aparece publicada en el Boletín Auriense XXIV con Bibliografía de Afonso Monxardín Fernádez, que cuenta…

“En la parroquia de Vilariño, en tierras de O Pereiro de Aguiar, existe una red de pasadizos subterráneos que unen los restos del monte del castro con las ruinas de  un castillo anegado por las aguas del Miño, en tiempos tan remotos que nadie los recuerda….

Estos túneles están habitados por un ‘moro’ o duende que esconde allí un inmenso tesoro, rico en piedras preciosas y joyas de oro, que provoca a muchos buscar la entrada a los pasadizos. Sin embargo, la “historia” advierte a las gentes de la existencia de dos vigas que sustentan todo el conjunto de túneles y cuya disposición constituye una trampa para aquellos osados que vayan a buscar el tesoro.

 En los alrededores había un chico hace mucho tiempo que intentó llegar a las riquezas que guardan estas cuevas y que contó a los vecinos como consiguió encontrar la entrada de los pasadizos. Después de caminar un poco por ellos encontró una sala sustentada por una gran viga de oro  y otra oscura, que según le pareció estaba hecha de alquitrán. El enorme valor de la viga de oro cegó el buen sentido del chico, que pronto intentó sacarla para fuera del lugar y llevársela consigo, sin darse cuenta de que cuando comenzó a tirar de ella accionó un resorte preparado  por el “moro”, que hizo que el fuego se prendiese en la vecina viga de alquitrán.

Las llamaradas fueron tales en el interior de la cueva, que el chico sólo consiguió salir de los pasadizos después de arrastrarse por el suelo, siguiendo una cuerda que llevaba atada a la cintura y que dejara fuera atada a una piedra.

Poco antes de que la viga de alquitrán que sujetaba el techo de los pasadizos fuera consumida por las llamas y la cueva empezase a derrumbarse, el chico consiguió salir hacia el exterior. Sin embargo, para él todo parecía todavía el interior de los más oscuros de los túneles, dándose cuenta que el fuego de la viga de alquitrán que ardiera tan próxima a él, lo dejara ciego Aunque  hechos como éstos disuadieron a muchos de buscar la fortuna del tesoro, algunos de los mayores del lugar todavía confiesan que de jóvenes pasaron días escavando e intentando encontrar la entrada a las cuevas del moro.

En el mismo sitio que cuenta esta leyenda, se encontraron restos de un castro y de una importante inscripción que rezaba una breve leyenda: “sinecata pacata”, y que algunos interpretan como conmemorativa de la victoria romana del castro de Medulio, sugiriendo algunos su emplazamiento en la zona.

Dirección

Dirección:

Sta. Cristina de Vilariño, Pereiro de Aguiar, Ourense

GPS:

42.373279695522, -7.817133757983